domingo, 11 de diciembre de 2016

Relato: Que buena cobertura tiene mi móvil

Estaba claro que la primera vez que vi ese tablero entrar por la puerta de mi casa, sabía que mi vida iba a cambiar por completo. Si es bien cierto que el juego llamado “ouija” no era la primera vez que lo escuchaba en conversaciones con mis amigas, pero tampoco imagine nunca que el hecho de practicarla y de aprender lo que aprendí me pasaría esa gran factura.
Probablemente al leer estas palabras te estés imaginando que este es el típico relato de una historia más de amigos que se juntan en una casa y allí reunidos juegan al juego y de maneras misteriosas comienzan a morir poco a poco. Pero el infierno que yo estoy pasando a diario en mi vida les puedo asegurar que no lo es así, si es cierto que todo comenzó, aunque sea paradójico como esas típicas historias y películas, pero el resultado de mi experiencia no es la misma.
Brevemente explicare de qué se trata este juego y cuando fue inventado, seguramente aunque no lo parezca abra alguien que no lo conozca ya que muchas personas no son afines a este tipo de cosillas misteriosas de la vida.
“Todo comenzó en el año 1948, en un tranquilo pueblo llamado Hydesville, condado de Nueva York. Dos hermanas, Kate y Margaret Fox, entraron en contacto con el espíritu de un vendedor ambulante muerto en extrañas circunstancias años atrás. Pronto la noticia se expandió por toda América y parte de Europa. Era el nacimiento del Espiritismo moderno. Todos deseaban establecer comunicación con los muertos. Las organizaciones espiritistas salían a la luz, y los médiums, puerta viviente de comunicación con el otro lado, eran solicitados para realizar sesiones espiritistas.
Hay quienes aseguran que el tablero Ouija, ese simpático artilugio que permite una comunicación con los muertos, proviene del Antiguo Egipto y que su uso y tradición fueron cuidadosamente conservados en los períodos menos amigables con el ocultismo, como la Edad Media, por ejemplo. Sin embargo, estas afirmaciones son rotundamente falsas. La historia del tablero Ouija es, en realidad, mucho menos elaborada.
La primera patente que registra la invención de la Ouija data del 28 de mayo de 1890, y declara a Elijah J. Bond como su inventor. En honor a la verdad, Bond no inventó nada, sino que patentó una de las innumerables planchettes espiritistas que circulaban por Europa durante el siglo XIX, y que servían para una suerte de comunicación con fantasmas, espíritus, e incluso con personas vivas a muchos kilómetros de distancia.
Para que el artilugio paranormal tuviese cierto impacto, Bond y sus esbirros, entre los que se encontraba el orquestador de la empresa que fabricaba los tableros, llamado Kennard, señalaron que la palabra Ouija provenía del Antiguo Egipto, cuestión que fue rechazada de plano por los especialistas, aunque el mito sobrevivió hasta 1966, cuando la patente pasó finalmente a manos de Parker Brothers, empresa que comercializó el tablero Ouija durante varias décadas más.
La palabra Ouija, en realidad, es una fusión de las palabra francesa Oui y la alemana Ja. Ambas significan simplemente "Si", un sentido menos ominoso que el atribuido por sus creadores. La popularidad del tablero Ouija quizás tenga relación con la Iglesia, quien jamás negó su efectividad, sino todo lo contrario, la condenó por ser eficaz. Desde un ángulo científico, la Ouija es peligrosa porque ubica a sus ejecutores en una posición sensible con respecto a su propio inconsciente. Era asombroso, su fama corrió como la pólvora por toda América y Europa, el nuevo tablero era simple de hacer no requería ninguna habilidad especial de los participantes. Cuando el indicador se movía por sí mismo, era fascinante, no importaba lo que dijera, el hecho era misterioso por si solo y lleno de encanto.
A partir de entonces del tablero se han hecho muchas variaciones y diseños, incluso se realizaban, tableros de coleccionismo y ediciones especiales de gran calidad.”
Relatado lo anterior ahora creo que estáis preparados para escuchar mi historia, para que leáis lo que me ocurrió a mí, para que aunque sea en estas poquitas hojas sepáis que nunca estáis solos, que siempre os acompañan y que aunque te gires, no tienes por qué verlos.
Un viernes al terminar mis estudios, mi grupo de amigas y yo decidimos irnos a pasar unos días de semana santa a una casita de la playa para disfrutar esos días de relax. Estábamos tan agotadas de todo el trimestre estudiando sin parar que necesitábamos alejarnos un poco de nuestras familias y estudios y demás cosas. Todo lo teníamos preparado, súper bien montado, los días según el tiempo iban a ser fabulosos, así que podríamos tomar el sol, pasear, ver las noches estrelladas y todo fue genial hasta que mi amiga Agustina, esa primera noche saco el tablero de la ouija. Todas nos reímos sin parar y empezamos ha, vamos a jugar, unas que sí, otras que no, otras que es una chorrada, y entonces Agustina lista y retadora como siempre nos preguntó:

-       Si os parece una tontería y un juego, ¿por qué no jugar entonces?

Reto realizado y todas las demás asentimos rápidamente....

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