domingo, 23 de diciembre de 2018

Relato: Doble Navidad



Navidad, palabra dulce donde las haya, según el diccionario esta palabra significa: La Navidad, también llamada coloquialmente «pascua», es una de las festividades más importantes del cristianismo, junto con la Pascua de resurrección y Pentecostés.

Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, (en otras iglesias es diferente pero como mi familia es católica tenemos todas las tradiciones básicas a esta religión).

El 25 de diciembre es un día festivo en muchos países celebrado por millones de personas alrededor del mundo y también por un gran número de no cristianos, (se ponen villancicos que las gentes bailan, cantan y ríen celebrando esta fiesta tan conmemorativa, se comen turrones, mazapanes y un sinfín de comidas ricas que suelen hacer nuestras madres o abuelas).

Existen varias teorías sobre cómo se llegó a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, que surgen desde diversos modos de indagar, según algunos datos conocidos, en qué fecha habría nacido Jesús. Pero seamos sinceros, a muchos no nos importa nada eso, sino celebrar y juntarse todos los seres queridos junto a una mesa y de vez en cuando insultarnos para  luego arreglarnos y disfrutar de la fiesta un año más.

Cuando visualizaba en la TV los spot de publicidad sobre la navidad, el que más me llegaba al alma, como a muchos otros españoles era el del turrón del Almendro. Hermosas imágenes de hijos, hijas, amigos y amigas que regresaban al hogar junto a sus familias.

Me emocionaba, si, no tengo por qué negarlo y creo que a día de hoy me sigo emocionando con ello, pero yo tuve la gran suerte de siempre estar junto a mis seres queridos, hasta que me enamoré.

A primero de año un mes de febrero, practicaba una hora más en mi ordenador nuevo, comencé a moverme por el mundo de la tecnología y a mis 22 años no se me daba nada mal, me costó al principio pero rápido cogí el tema de abrir correos, chatear, programas office, en fin, un sinfín de cosas que a día de hoy, me sigo sentando horas muertas delante de mi ordenador aprendiendo un poco más cada día.

Estaba cansada del estudio, así que me dispuse a divertirme un rato, entre en un chat asiduo por mí desde hacía tiempo. Y entonces apareció él, nunca lo había visto por ahí, me abrió un privado, comenzamos a chatear, fue como un flechazo, es extraño que diga que fue un flechazo cuando estaba a través de una pantalla fría de ordenador, pero fue real, me enamore a la primera.

No dejamos de vernos online y dos meses después ya iba en un avión camino de su país. Llegue, me hospede en un hotel en primera instancia, no dure mucho la verdad, al segundo día ya me instale en su casa porque no podíamos estar separados.

Su ex aún estaba por ahí dando vueltas, pero bueno supimos capear bien la situación, al final desistió en sus intentos y ella misma en una de las grandes fiestas que daban en el trabajo de él, hablamos y llegamos a la conclusión de que su tiempo ya había pasado, de que ambos debían seguir adelante sin dañarse más.

El tiempo paso rápido, ese primer año fui feliz, no completamente pero si la mitad del tiempo, entonces llego la navidad y yo no podía estar lejos de mi familia, los echaba demasiado de menos y más cuando al tratar de pedirle a él que fuéramos a pasar las fiestas al lado de mi familia me dijo.

—Tranquila, no hay cuidado, vete tu sola, además, tengo que pensar si lo nuestro va hacia adelante, mejor quiero que te vayas.

Se me hecho el mundo encima, había tratado por todos los medios durante el año entero que todo fuera bien, le complacía en lo que me pedía, le ayudaba en su trabajo, ¿y ahora solo me decía que me fuera?.

 Me destrozo esa frialdad, me hizo añicos el corazón. Mi regreso a casa fue angustioso, me pase casi todas las horas de avión llorando desconsoladamente y a pesar de amarlo y considerarle parte de mi familia, había decidido que no regresaría nunca más con él.

Pasaron las fiestas y ni una llamada había recibido, yo si le había llamado al llegar a mi país para notificarle que todo estaba bien, el solo me contesto.

—Me alegro por ti, pásalo bien, disfruta a tu familia, te llamo cuando pueda

Jamás recibí esa llamada.

Habían pasado varios meses, cuando de pronto mi teléfono sonó, conteste, grave error, era él, me pedía perdón, que no podía vivir sin mí, que necesitaba mi presencia.

Cuando llegue de nuevo a su casa me confesó que había tratado de intentarlo con su ex pero que era imposible, que se había acostumbrado a mí, que necesitaba de mi persona a su lado, que yo le satisfacía más como ser humano, bueno, me convenció una vez más y accedí a quedarme junto a él.

Sin darme cuenta, mi vida paso en exclusiva a cuidarlo a él, lo hacía con gusto, era feliz, éramos felices, y llego un año más, el primer año fuimos juntos a mi país a pasar las navidades al lado de mi familia, fue maravilloso, pero al año siguiente ya no fue posible y con todo el dolor de mi corazón tuve que adaptarme a su país y a sus fiestas, lo conseguí, llore mucho pero me dije, ¡vamos!....¡aguanta!.

Y así lo hice un año tras otro, pasaron 9 años de navidades sola, sin familia cercana, solo él me acompañaba y su familia claro, que estuvo siempre cerca de nosotros. El tiempo pasaba demasiado rápido y él era completamente feliz, yo, no lo era, soñaba con ser feliz plenamente pero me adapte a lo que tenía, me conforme a no ser feliz al cien por cien.

Ese año había decidido pasarla con mi familia como fuera y durante meses antes de que llegara los días navideños me prepare un ordenador a mi medida, con buena conexión, y el despacho donde me encontraba lo vestí de fiesta. Puse guirnaldas, música de villancicos a tutiplén, turrones, en fin… una navideña típica de mi país adorado y extrañado.

¡Ay Dios mío!....ahora entendía a cantantes que cuando bajaban del avión besaran el suelo de su tierra. Debo confesar que después de esta navidad lo hice también.

Pero la cuestión es que todo me salió bien, disfrute a través de la tecnología que me proporcionaba de unas fiestas junto a mi familia 9 años después de ausencia. Viví los enfados, (que aunque no lo creáis me hacía mucha ilusión, discutir con mi hermana aunque fuera en la lejanía), disfrute la comida que mi madre cocino porque me llevaban con el ordenador portátil de mi hermana de un lugar a otro de la casa, me sentaron a la mesa junto a ellos como si estuviera perfectamente a su lado.

Paso su tiempo, por el gran cambio de horario, ellos debían dormir, yo, en mi tiempo aun me quedaba pasar las fiestas del país de mi pareja. Cuando desconecte el ordenador muy cansada de bailar y disfrutar mi navidad, mi pareja me exigió la misma alegría para con ellos, (debo decir que él nunca me acompaño en la mía junto a mi familia), no me importo, un año más les hice la cena, y cumplí como años atrás había hecho, pero sería la última vez. Fue mi decisión sin discusión ninguna y amándolo muchísimo, con dolor en el corazón. 

Me marche sin mirar atrás porque nuestro tiempo ya había pasado.

Esa doble navidad me hizo ver, que realmente en ese lugar nunca me amaron. Naturalmente no contare más de lo debido, porque en esta historia hay mucho que contar, supongo que más adelante podría incluso escribir una novela por qué argumentos no me faltan.

Mi vivencia en ese país vecino fue de locura, la familia de mi ex-pareja era algo complicada, ríete tú de la del padrino. Viví experiencias religiosas llenas de bendición y locura, despertarse en medio de gente rodeándote y rezando por ti es algo realmente extraño.

Ver como el dinero abunda, pero no un poco, si no en grandes cantidades es realmente sospechoso. He estado en lugares lujosos con gente súper interesante, el mundo que se mueve en esas altas esferas es algo complicado de aceptar.  

Yo, al principio, pasaba de la situación, luego entraron las sospechas y después preferí vivir en la ignorancia. Lo dicho, da para escribir una novela, que seguramente un día no muy lejano lo haré. Muchos pensaran que es una historia más, pero nadie sabrá que la realidad siempre supera a la ficción, yo aprendí y tengo pruebas sobre ello.

Regrese al hogar, no quería perderme más navidades separada de mis seres queridos. Baje del avión y bese el suelo de mi país con mucho gusto, jamás pensé en hacerlo pero realmente lo hice, sea como sea, es mi país y lo amo. Llegue a mi casa familiar y abrace a mis hermanos como nunca lo había hecho y esta vez fue para quedarme.

Estar lejos de los tuyos es malo, y si es en fiestas más que peor.

 Ahora soy plenamente feliz, junto a los míos, junto a mi actual pareja y su familia. Todos unidos somos mejores personas y donde antes solo estaba yo, ahora hay un nosotros de unidad. Cuando nos juntamos somos más de 20 personas, con nuestras peleas, con nuestras comidas (que tengo una suerte loca porque tengo a mi madre y a mi suegra, ambas a dos mejor que una) y los turrones están en mi mesa y como siempre pensé, y siempre le dije a mi madre por teléfono cada año.

¡Mama, volveré como el turrón, para navidad!


FELICES FIESTAS....SEAN, FELICES SIEMPRE....

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